Disfrutando de las motos eléctricas off-road en QuantyaPark (II)

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En separación. Primeros metros y primeras sensaciones. La moto se siente cómoda y la suspensión absorbe hacienda el terreno. Al obtener a la primera curva piso en el vendaval el increíble entorpecimiento en el pie imparcial. Y transparente, me hago un corto negocio con las palancas de freno. Hay que acostumbrarse al entorpecimiento huesito dulce en la pezuña izquierda. Al favor cortado el vaho de original el silencio más rotundo. Por cierto, que el motor tampoco retiene.

A la salida de la curvatura, la moto empuja con una fuerza insólito. La entrega de potencia es lineal y se siente llena “con par” en todo el periquete. La frontera pasa volando y ya estoy en la siguiente curva. Sin darme cuenta, ya llevo un par de vueltas y me siento cada momento más cómodo. Sigo extrañando las marchas y teniendo que suponer en las palancas de freno, pero realmente es una moto cómoda. Tengo la sorpresa de que la moto “perdona” muy los errores y voy ganando sencillez en cada curva.

La potencia es suficiente para pasar un buen rato. A ver, no es una 450 ni pretende serlo. Pero para mi línea central hay seguridad de sobras. La sorpresa es que las limitaciones vienen más de mi vagamundo pilotaje que de la moto. El circuito se encuentra en perfectas condiciones: húmedo pero sin estar embarrado. Poco a poco me voy animando y empiezo a bloquear la rueda trasera a la plaza de las curvas a más de trazar las curvas con vaho perseverante. Cada vez más me voy olvidando de que estoy pilotando una moto eléctrica y siento que estoy llevando una moto de campo. Creo que esto es el mejor requiebro que se le puede hacer a la Quantya.

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Como comentaba anteriormente, la entrega de potencial es lineal y persuasivo desde el primer momento. La valía sigue creciendo y me encuentro dando “saltitos”, metiendo más la pierna e inclinando más la moto, jugando con ella. Me confieso patidifuso de lo divertida que resulta. Curiosamente, me he perseverante a la ausencia de ruido del manumisión y la verdad es que es agradable dar las vueltas silenciosamente. Te imaginas más sintiéndote quebrado del medio ambiente que agrediéndolo. Creo que originar algunas rutas por la montaña en silencio puede resultar una bona sorpresa, aunque siempre hay que estar al tanto de la autonomía. Pero con un remolque,… (uff, me sorprendo imaginándome con una por ahí… je,je…)

Como compensación por la larga (larguísima…) salida, nuestra tanda es un poco más larga de lo perseverante. Buen detalle. Pero la errata de forma física no perdona y la moto cansa mucho más de lo que parece. Y es que como buen circuito de off-road, hay que deslomarse por otra parte de la moto en cada época. Las muñecas se resienten y paro un rato a descansar.

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Mientras estoy a medias veo al sobrante de mis compañeros en pista. Todos se han grillado soltando y las derrapadas y saltos son habituales. Hay algunos piques y ya se meten rueda en las frenadas. además ha habido un par de caídas sin trascendencia. Tras agitarse la creación y levantar la moto veo que buscan la alzaprima para arrancar de actual a patadas. patente, no hay palanca. ¿Qué hay que hacer?. Sencillamente, gratificar gas y aflorar disparado de actual. Esto si que se agradece en momento de agotarse dando patadas y patadas. ¿Os suena eso?.

Cuando se acaba la tanda y bajamos de las motos, se encuentra la excitación propia de un pique de motos: que si te he metido la rueda, vaya saltos que dabas, has conocido la derrapada, la degeneración más tonta, trazabas por internamente o por fuera,… Lo que decía antes: son motos auténticas y divertidas, y al cabo de un rato te olvidas de la peculiaridad “eléctrica”.

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El culpable de este montaje es Lluis. Le podéis asimilar en la foto que está a continuación. Como os explicaba en el post anterior el coste es muy conveniente (20 euros por tanda) y te prestan todo el equipamiento off-road que necesites, aunque también te lo puedes traer de casa. No hay grupos de tamaño minúsculo, y Lluís va intentando aparearse los grupos a medida que la gente va llegando. De todos modos, si sois un grupo voluminoso os recomiendo que aviséis con prioridad desde la web que está al zaguero del post. Ahí también podéis encontrar los días y horarios de apertura si os animáis a hacer una turista.

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En definitiva, creo que se me honra que me muero de ganas por volver, ¿quien se apunta?.

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