Suzuki:Motos de turismo
El mercado de las motos de turismo de media cilindrada se ha visto enriquecido últimamente. Con la llegada de la C50T, Suzuki planea atraer nuevos clientes con un producto bien equipado, fácil de manejar y que ofrece un excelente look.
El mundo de las motos ha explotado. En fechas recientes, las marcas han creado segmentos y con esto, cientos de nuevos productos, pues nadie se puede quedar sin una rebanada del pastel. La crisis económica afecta a todo el mundo y por eso las motos se han convertido en una buena opción. Y mientras que una Boulevard C90 como la que presentamos el mes anterior es demasiado para un rider novato y para alguien que se mueve en ciudad, una buena moto crucero de mediana cilindrada y buen equipamiento puede ser excelente opción para quien busca nuevas modalidades de transporte.
Durante la prueba, este ejemplarfue manejado tanto en ciudad como en carretera y autopista, siendo las carreteras de mediana dificultad el mejor escenario para sacarle el máximo. No sólo ofrece un motor competente y confiable de dos cilindros y 805 ce, sino que también es de lo más cómodo que hemos probado en el segmento, no sólo para el conductor, sino también para el acompañante. Además, ofrece amenidades que otras custom de mediana cilindrada no, como espacio extra en los pies, palanca de cambios tipo punta-talón, respaldo para el pasajero y un excelente equipamiento que incluye un reloj digital en el área del velocímetro y un switch de luces altas para los rebases. Adicionalmente, hablamos de una moto que aunque a primera instancia pueda parecer larga y pesada, una vez puesta en marcha nos damos cuenta que tiene un buen balance y que en realidad, ofrece un manejo suave, tanto en las respuestas del motor y transmisión, como en la calidad de la marcha.
Es complicado llevar una moto en el DF por los reducidos espacios que a veces nos impiden que podamos avanzar, además de la poca cultura vial de los automovilistas. Sin embargo, la C50T se mueve bien entre el tráfico, y gracias a su imagen robusta, será avistada por todos los automovilistas de alrededor. Pero en donde realmente sale a relucir es dejando la ciudad atrás.
Durante nuestro trayecto en autopista rodó a buen ritmo, aunque no la podríamos llamar una moto rápida. Aun así, responde bien ante la demanda por más velocidad, (en parte gracias a la inyección electrónica) y en línea recta, su comportamiento es bueno, aunque por el parabrisas y las maletas se pueden crear turbulencias, que si bien le quitan estabilidad, el efecto es contrarrestado por la enorme distancia entre ejes. La única queja que queda es el parabrisas. No hay problemas de ensamblaje, pero puede ser algo ruidoso debido al viento y eso si; de noche resulta contraproducente, pues los reflejos de las luces de los autos y de Las luces del alumbrado público reducen ampliamente la visibilidad. De cualquier manera, éste realiza un buen trabajo desviando el flujo de aire hacia los lados y por ende, facilita la conducción. Nuestra única preocupación fue la suspensión trasera, que en ocasiones, dependiendo de la calidad del pavimento, puede causar un serio bamboleo en la llanta trasera. Por eso hay que llevar a la C50T tranquilamente, mucho más si no conocemos a detalle el pavimento sobre el que rodamos.
El resto es pan comido. Una vez que salimos de la autopista y nos metimos a una carretera secundaria, llegó el tiempo de rodar con más calma y apreciar el paisaje, la suavidad y la innegable comodidad del gran asiento de esta moto. Atacar curvas no es ningún problema, siempre y cuando no queramos parecer velocistas, pues los posapies rozan en el piso si la inclinamos mucho. Las frenadas y recuperaciones se tornan en operaciones simples, gracias a un disco ventilado enfrente y a una transmisión bien escalonada que otorga ta potencia de manera Lineal. Lo que sí hay que evadir, en aras de optimizar el confort, son los baches y las superficies irregulares, ya que por la dureza de la suspensión delantera, nuestros brazos actuarán como amortiguadores, por lo que los trayectos muy accidentados representan un buen esfuerzo para el conductor.
En cuanto al equipamiento, no hay queja alguna. El cluster de instrumentos reposa sobre el tanque de gasolina y éste incluye velocímetro, las luces de advertencia y un conveniente reloj digital, además de medidor de kilómetros parcial y medidor de gasolina. Ayudaría una computadora, pero no es esencial. Viene acompañado de un marco cromado muy atractivo, la cereza del pastel. Esta unidad, que carga el sufijo “T” (de Turismo o Touring), cuenta con además de parabrisas, unas maletas de cuero terminadas con ribetes, al igual que el asiento. Éstas ofrecen buena capacidad, pero cuidado, si rodamos con lluvia nuestras pertenencias acabarán mojadas, ya que no son resistentes a los elementos.
Durante el tiempo que probamos la C50T, tuvimos oportunidad de conocerla más que a fondo: En seco, en mojado, en calle, en carretera, en autopista, en ciudad, con un pasajero, con dos, a altas velocidades, disfrutando el paisaje; en fin, como si fuera nuestra. Una prueba intensiva. Por eso, podemos decir que es una moto que entrega lo que promete y hasta más. Es sumamente cómoda, suficientemente ligera para ser maniobrable pero lo suficientemente pesada y estable como para aguantar velocidades de autopista. Su equipamiento es bueno y los elementos que le dan la sigla de Touring también. Una visita al túnel de viento no le haría mal, pero para un conductor que tiene en mente pasarla bien, viajar distancias considerables y andar tranquilo, ésta es una excelente opción.
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